martes, 26 de julio de 2016

Buenos días mis lectores hoy quiero hablar sobre cómo tratar niños especiales espero y les gusté

No son especiales todos los niños? Eso pensamos pero, ¿a qué nos referimos cuando decimos "niños con necesidades especiales"? Nos referimos a cualquier niño que pueda necesitar ayuda adicional debido a un problema médico, emocional o de aprendizaje. Estos niños tienen necesidades especiales porque pueden necesitar medicinas, terapia o ayuda adicional en el colegio, cosas que otros niños no suelen necesitar o solo necesitan de vez en cuando.
Tal vez conozcas a niños en tu colegio que necesitan una silla de ruedas o aparatos ortopédicos para desplazarse. Esos niños tienen necesidades especiales. No solo necesitan el equipo que les ayuda a moverse, también puede que necesiten disponer de rampas o ascensores. Es posible que también necesiten un autobús especial para ir al colegio, uno de esos que los eleve y meta en el autobús de forma que no tengan que subir los escalones.
Un niño que padece una enfermedad, como la epilepsia, la diabetes o laparálisis cerebral, también tendría necesidades especiales. Pueden necesitar medicinas u otro tipo de ayuda para realizar sus actividades diarias. Los niños con problemas de visión podrían necesitar libros en Braille. Los niños con problemas de audición o de habla también tendrían necesidades especiales. Es posible que un niño que tiene problemas de audición necesite audífonos para oír y logopedia, puesto que es difícil pronunciar las palabras correctamente cuando uno no puede oírlas muy bien.
Los niños con problemas de aprendizaje suelen tener necesidades especiales. Los niños con síndrome de Down pueden ir a un colegio normal y podrían incluso estar en tu clase, pero tienen necesidades especiales a la hora de aprender, por lo que un asistente (alguien que ayuda) podría acompañarles en clase.
Podrías identificar a algunos niños con necesidades especiales pero, probablemente, no a todos. Un niño podría tener un problema que no resulta evidente a menos que conozcas bien a la persona. Por ejemplo, alguien podría tener problemas de ansiedad (preocupación) pero no lo sabrías a menos que el niño te lo dijera. Posiblemente, sus padres, maestros y orientadores ya trabajan con él de forma individual para ayudarle con su problema.

¿Cómo es la vida de un niño con necesidades especiales?

Para un niño con necesidades especiales, la vida puede presentar más retos. Puede ser más difícil hacer cosas normales, como aprender a leer o, si la persona tiene alguna discapacidad física, moverse por la escuela o por un centro comercial. La buena noticia es que sus padres, médicos, enfermeras, terapeutas, maestros, etc. pueden ayudarles. El objetivo es ayudarles a ser tan independientes como sea posible.
Otros niños también pueden ser de gran ayuda. ¿Cómo? Siendo un amigo. Los niños que utilizan sillas de ruedas o tienen muchos problemas de salud desean amigos tanto como tú. Pero les puede resultar difícil conocer gente y hacer amigos. Algunos niños pueden burlarse o reírse de ellos. Avisa a un maestro si ves que están acosando o burlándose de alguien. Eso puede hacerle sentir muy solo.
Si conoces a alguien con necesidades especiales, intentar ayudarle. Podrías llevarle los libros o hacer algo tan sencillo como invitarle a almorzar contigo y tus amigos. También es importante no "ayudar demasiado" cuando no hace falta que ayudes. ¿Por qué? Porque, al igual que a ti, a los niños con necesidades especiales les gusta ser tan independientes como les sea posible.
Una de las mejores formas de ayudar a los niños con necesidades especiales es siendo amable. A medida que los vayas conociendo, puede que te ayuden a entender cómo es estar en su situación. Y estarás ayudando a cubrir una necesidad muy especial, una que todos tenemos: la necesidad de tener buenos amigos.

domingo, 24 de julio de 2016

Como ayudar a !os hijos con sus problemas

os problemas forman parte de la vida, y los hijos tendrán que enfrentarse a ellos en cualquier momento de su desarrollo. A pesar de tratarse de algo inevitable, cuando llega el momento de afrontarlos, muchos niños no disponen de las estrategias adecuadas, puesto que no las han aprendido.
Cuando el niño presenta un conflicto en su quehacer diario, los padres pueden tener diferentes reacciones: • Algunos, tienden a resolver los problemas. A pesar de las buenas intenciones, el niño no aprenderá a enfrentarse a sus dificultades. • En otros casos, los padres pueden entrar en un ciclo de preocupación desmesurada, lo que puede generar una sobreprotección que limite las experiencias del niño. • Otros padres pueden sentirse perdidos, sin saber cómo actuar y hasta qué punto intervenir en los conflictos de su hijo. Aunque la finalidad de dichas reacciones paternas es ayudar al niño en lo posible, lo más probable es que impidan que el pequeño aprenda estrategias apropiadas de solución de problemas y, por tanto, que sus dificultades se mantengan.
Cómo ayudar a un hijo con problemas 

Protagonismo de los padres

El niño, en su constante crecimiento, necesita aprender a resolver sus dificultades de manera independiente. Los padres juegan un papel protagonista en la enseñanza de las estrategias apropiadas. Si los padres disponen de estrategias eficaces en la resolución de conflictos, podrán transmitírselas tanto de forma directa (explicando cómo hacerlo) como indirecta (llevándolas a la práctica en el día a día y que el niño pueda observarlas).

Resolución de conflictos

Para enseñar al niño esta herramienta, es conveniente que los padres la conozcan y la apliquen en el día a día. Para entrenar, coja lápiz y papel, elija cualquier dificultad que tenga actualmente y conteste a estas preguntas. Podrá comprobar lo clarificador que resulta y cómo ayuda a sentirnos más seguros ante las dificultades y su solución. Fases para solucionar problemas de manera eficaz:
1. Reconozco que tengo un problema.
2. “Mi problema es…”. Describo el problema de forma concreta.
3. ¿Cuántas y cuáles son las soluciones que puede tener el problema?
4. ¿Qué acciones puedo poner en práctica para lograrlas?
5. ¿Qué consecuencias positivas o negativas puede tener cada una de las soluciones anteriores?
6. Escojo la solución con menos consecuencias negativas y con más positivas.
7. ACTÚO. Pongo en práctica la solución escogida.

Los conflictos de los hijos

Antes de enseñar al niño a resolver problemas eficazmente, conviene que rompamos con las falsas creencias que se puedan tener. Te mostramos una columna con pensamientos inadecuados y otra con pensamientos más adecuados. Lea detenidamente la lista de pensamientos inadecuados y, si se siente identificado con alguno de ellos, pase al pensamiento adecuado que le corresponde. Reflexione sobre ello. Tener pensamientos adecuados sobre los problemas del niño nos permitirá entenderlo mejor.
Pensamientos inadecuados sobre los problemas
• Es terrible tener un problema.
 Los niños no tienen problemas. Solo mi hijo tiene problemas.
Los problemas se pueden evitar. •
Solo las personas mayores tienen problemas. •
Si mi hijo tiene un problema, tengo que reaccionar rápidamente. •
Hay personas que nacieron con una habilidad especial para resolver problemas.
Mi hijo no dispone de esa habilidad y, por tanto, no puede hacer nada para solucionarlos. •
Todos los problemas tienen solución. •
Siempre hay una solución perfecta para un problema, debo encontrar esa solución y enseñársela a mi hijo. •
Las personas mayores deben solucionar los problemas de los hijos porque saben más de la vida.
 Pensamientos adecuados sobre los problemas
 Es normal tener problemas.
No es agradable pero tampoco insoportable. • Muchos niños tienen problemas y puede pasar antes o después.
Esto forma parte de la vida y no lo podemos evitar. •
Las personas, niños o adultos, tienen problemas. •
La mejor solución no suele ser la primera que se nos ocurra. Es necesario tomarse un tiempo para pensar y tratar de ser lo menos impulsivo posible.
 Aunque es inevitable tener problemas, se puede encontrar una forma satisfactoria de enfrentarnos a ellos.
Todas las personas pueden aprender a resolverlos. •
No todos los problemas tienen solución. •
No siempre hay una solución perfecta, ya que los problemas tienen varias posibles soluciones.
Enseñaré a mi hijo a tomar decisiones convenientes. •
Los niños no siempre necesitan la ayuda de los adultos para resolver problemas.

Transmita al niño que los problemas son normales e inevitables y que, como a lo largo de toda su vida irán surgiendo de una u otra manera, tiene que aprender a afrontarlos. No es necesario esperar a que el niño tenga algún problema para enseñarle a resolverlo. Estos pasos se pueden aprender en situaciones planteadas a través de diferentes juegos. Recuerde que, durante todo el proceso, puede proporcionar ayudas al niño pero éstas deben ser mínimas y con el único objetivo de ayudarle a pensar y fomentar la creación de nuevas alternativas.
No hay una forma única y perfecta de resolución de conflictos sino que tendrá que aprender a elegir la que mejor se adapte a cada momento. El niño tendrá que aprender a reconocer las señales que su cuerpo le transmite para advertirle de que se encuentra ante un aprieto. Por ejemplo, un niño puede perder jugando y no experimentar sentimientos desagradables. Sin embargo, otro puede enfadarse y llorar. Es conveniente aprovechar estos momentos para explicarle que los sentimientos, emociones y reacciones que está experimentando son la señal encargada de indicar que se encuentra ante una situación que, para él, es un problema. Una vez que el niño sea capaz de identificar que tiene un problema, deberá aprender a definirlo. Para ayudarle, le podemos pedir que conteste a las siguientes preguntas: •
¿Quién tiene el problema?
• ¿En qué consiste?
• ¿Por qué es un problema para mí?
• ¿A qué áreas de mi vida afecta?
• ¿A qué otras personas afecta?
¿Desde cuándo lo tengo?
No podemos olvidar adaptar dichas preguntas a la edad del niño. El siguiente paso consistirá enelaborar una lista de alternativas de solución. Si el niño tiene dificultad para ello, puede pedirle que se imagine a su personaje de ficción preferido teniendo el mismo problema y resolviéndolo; o que piense en cómo abordó situaciones parecidas en el pasado. Aunque lo ideal es que las alternativas partan del propio niño, al ser una tarea difícil, los padres pueden hacerle sugerencias. Cuando tenga la lista hecha, puede pensar en las ventajas y las desventajas que tienen las diferentes posibilidades. Así pondrá en la balanza las soluciones y tomará la decisión más apropiada. Le aconsejaremos que elija la solución que: • Consiga eliminar los sentimientos de malestar. • No ocasione daño a los demás. • Más ventajas y menos perjuicios le ocasione. Una vez que la solución esté elegida, conviene que el niño piense en los pasos que va a llevar a cabo para ponerla en práctica. Tras haber puesto en práctica la solución elegida, el niño deberá aprender a evaluar los resultados logrados. Le ayudará contestar a las siguientes preguntas:
 ¿Qué pasó?
¿Cuáles han sido los resultados?
• ¿Cómo afronté el problema?
• ¿Qué debo cambiar para la próxima vez?
Es recomendable que, además de la satisfacción personal que pueda sentir el niño por haber sido capaz de resolver su problema, reciba refuerzo de los padres por cada avance. La práctica de esta estrategia no solo permitirá que el niño aprenda a reflexionar sobre los problemas, a afrontarlos de manera más segura y desarrollar su inteligencia emocional.

Causa de las roturas de parejas