martes, 12 de julio de 2016

Hola mis lectores me gustaría comentar sobre las relaciones interpersonales es un tema que afecta a muchas personas espero sea de su agrado y de su utilidad .los amo

Las relaciones interpersonales y el aprendizaje

LAS RELACIONES INTERPESONALES

Todas las personas establecemos numerosas relaciones a lo largo de nuestra vida, y a través de ellas, intercambiamos  formas de sentir y de ver la vida; también compartimos necesidades, intereses y afectos.
Resulta increíble es que día a día, podamos relacionarnos con tantas personas considerando que, “cada cabeza es un mundo”.
En esa diferencia, reside la gran riqueza de las relaciones humanas, ya que al ponernos en contacto intercambiamos y construimos nuevas experiencias y conocimientos; pues tenemos que hacer un esfuerzo para lograr comprendernos y llegar a acuerdos.
Esto último no resulta tan complicado, si tomamos en cuenta que la mayor parte de las personas compartimos algunas ideas,  necesidades e intereses comunes; por eso, las relaciones interpersonales son una búsqueda permanente de convivencia positiva entre hombres y mujeres, entre personas de diferente edad, cultura, religión o raza.
Diferentes definiciones sobre las relaciones interpersonales
  • Las relaciones interpersonales son contactos profundos o superficiales que existen entre las personas durante la realización de cualquier actividad. (Mercedes Rodríguez Velázquez)
  • Es la interacción por medio de la comunicación que se desarrolla o se entabla entre una persona y al grupo al cual pertenece. (Georgina Ehlermann)
  • Es la etapa en la que el individuo entra en una relación más profunda con otras personas ya sea de amistad o negocios y hay respeto mutuo de opiniones y a la vez ciertas sugerencias relacionadas al tema. (Relaciones interpersonales)
  • Es la capacidad que tenemos para trabajar juntos con una meta definida, haciendo del trabajo diario una oportunidad de vida para uno mismo y los seres que nos rodean. (Carmen Cifuentes)
  • Es la capacidad que tenemos para comunicarnos entre sí con una o más personas, con respeto y estableciendo lazos de comunicación efectivos. (A G.)

¿Cómo nos relacionamos con los demás?
Cuando nos relacionamos con los demás, deseamos dar, pero también recibir; escuchar y ser escuchados, comprender y ser comprendidos.
Las dificultades están casi siempre relacionadas con la falta de valoración y apreciación que tenemos sobre nosotros mismos, o bien, con que no hemos aprendido a ver las cosas como “el otro” las ve y a respetar su punto de vista.
La aceptación y reconocimiento de nosotros mismos, nos puede ayudar a superar estas actitudes negativas y mejorar la relación con otras personas; Tratemos a los demás como nos gustaría que nos trataran.
En nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos, tenemos diferentes tipos de relaciones, con distintas personas, y en cada una de ellas establecemos distintos lazos; estas relaciones podrían ser las siguientes:
  • La familia: Es el primer grupo al cual pertenecemos, en el que aprendemos a expresarnos y desarrollamos la capacidad para comunicarnos. Si nos desarrollamos en un ambiente donde existe violencia, es posible que aprendamos a relacionarnos y comunicarnos con miedo y agresión; si el ambiente es cálido y respetuoso, podemos sentirnos en libertad para decir lo que pensamos y sentimos. 

  • Los amigos y amigas: Con los amigos y amigas podemos darnos confianza, intercambiar ideas e identificarnos. A veces, los amigos y las amigas representan los hermanos o hermanas que hubiéramos querido tener; con ellos establecemos lazos profundos de afecto que nos mantienen unidos por un largo tiempo y desarrollamos un tipo de comunicación diferente al de nuestra familia.  

  • La pareja: Con la pareja, la relación que desarrollamos puede ser totalmente diferente a la que tenemos con la familia y los amigos. Comunicamos que deseamos estar con esa persona, conocerla y que estamos muy motivados para iniciar una relación.

LA COMUNICACIÓN EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES

Uno de los aspectos más importantes de las relaciones entre las personas es la comunicación, ya que a través de ella logramos intercambiar ideas, experiencias y valores; transmitir sentimientos y actitudes, y conocernos mejor.
Nuestra condición de ser social, nos hace sujetos de las relaciones interpersonales y de la comunicación desde el momento mismo de nuestro nacimiento, la supervivencia y el desarrollo del individuo van a estar ineludiblemente vinculados a estas relaciones sociales y comunicativas.
Un individuo competente en el desempeño de sus relaciones interpersonales, es aquel que cuenta con recursos personológicos, que le permiten utilizar y manejar de manera acertada y efectiva sus habilidades comunicativas, en dependencia de los diferentes contextos sociales en los que se desenvuelve.
Gran parte de nuestro tiempo lo comprometemos en la comunicación interpersonal, la mayoría de nuestras necesidades la satisfacemos a través de nuestras relaciones con otras personas; estas interacciones, su calidad y el grado en que permiten dicha satisfacción, dependen mayormente de nuestra capacidad y habilidad para comunicarnos de manera efectiva.
Diferentes formas de comunicación: Comunicación verbal y no verbal

  • Comunicación no verbal:

Es la que se da mediante indicios, signos y que carecen de estructura sintáctica verbal, es decir, no tienen estructura sintáctica por lo que no pueden ser analizadas secuencias de constituyentes jerárquicos.
Las formas no verbales de comunicación entre los seres vivos incluyen, luces, imágenes, sonidos, gestos, colores y entre los humanos los sistemas simbólicos como además las señales, las banderas (sistemas simbólicos) y otros medios técnicos visuales. Estos sistemas simbólicos son creados por los hombres para comunicarse y para ello deben ponerse de acuerdo acerca del significado que van a atribuirle a cada señal.
En nuestra vida cotidiana, constantemente estamos enviando mensajes no verbales a otras personas (muecas, señalemos con el dedo), que pueden ser mucho más importantes de lo que nosotros creemos. La comunicación corporal, antes que lenguaje en términos evolutivos, es una parte esencial del sistema de comunicación, y el vehículo para muchas transacciones humanas fundamentales que el discurso solo no puede comunicar.
  • Comunicación verbal:

Es una de las formas más importantes para relacionarnos y establecer contacto con otras personas; se da de forma oral y por escrito.

Dificultades para comunicarnos y relacionarnos.

A pesar del papel tan importante que tiene la comunicación en nuestra vida, no siempre se da de manera fácil. A veces al comunicarnos con personas con las que tenemos diferencias (de edad, sexo, escolaridad) podemos pensar que no nos entienden, eso nos puede desanimar y hacer sentir incomprendidos.
Pero así podemos sacar provecho a lo que podemos aprender de los demás, lograremos transformar en beneficios esas limitaciones.
A mejor comunicación, mejores relaciones…

Lo primero en la comunicación es atreverse a hablar con los demás, perder el miedo a expresar nuestros sentimientos, experiencias, sensaciones; para eso, necesitamos ordenar nuestras ideas, de manera que sepamos qué vamos a decir y cómo queremos hacerlo.
Es importante que cuando escuchemos, lo escuchemos todo, con atención y hasta el final.
También es importante que al comunicarnos no olvidemos:
  • Hablar de manera clara y sencilla.
  • Ver a los ojos de la otra persona y demostrarle que se quiere la comunicación con ella.
  • Conciliar lo que expresamos con nuestros gestos, con lo que decimos con palabras.
  • Escuchar con todos nuestros sentidos.
  • No juzgar ni afectar la comunicación de otros, mediante la burla o la ridiculización.
  • No tratar de demostrar lo que no se es o no se sabe.

Relaciones interpersonales en el entorno social

En una sociedad cada vez más cambiante, acelerada y despersonalizada, el encuentro con el otro y, por extensión, el encuentro de uno mismo a través del otro no es tarea fácil. Sin embargo, esta dimensión interpersonal es un factor común en los múltiples modelos de madurez psicológica propuestos por diferentes autores. Carpenter, desde su modelo de Competencia Relacional, hace alusión a la sensibilidad emocional y la empatía; Smith destaca la importancia de la capacidad de relación estrecha con otros; Allport establece como criterios de madurez personal la relación emocional con otras personas, autoobjetivación, conocimiento de sí mismo y sentido del humor, entre otros; y Heath, desde una perspectiva dimensional evolutiva, hace referencia al alocentrismo como una de las características fundamentales.
“Las personas se comunican porque esa comunicación es totalmente necesaria para su bienestar psicológico.

La comunicación no es sólo una necesidad humana sino el medio de satisfacer otras muchas.
La capacidad de comunicación interpersonal, no debe medirse exclusivamente por el grado en que la conducta comunitaria ayuda a satisfacer las propias necesidades, sino también por el grado en que facilite a los otros la satisfacción de las suyas”.
Las relaciones interpersonales constituyen, pues, un aspecto básico en nuestras vidas, funcionando no sólo como un medio para alcanzar determinados objetivos sino como un fin en sí mismo (Monjas 1999). Por tanto, la primera conclusión a la que podemos llegar es que la promoción de las relaciones interpersonales no es una tarea optativa o que pueda dejarse al azar.
Desde el campo psicoeducativo estamos viviendo un interés creciente por la llamada educación emocional. Autores como Gardner (1995) a través de las Inteligencias Múltiples y, más recientemente, Goleman (1996) con su concepto de Inteligencia Emocional, han inclinado sensiblemente la balanza ante los aspectos emocionales del individuo. La extensa obra de estos y otros autores (Pelechano 1984, Mayer, Caruso y Salovey 1999) afirman con rotundidad que el éxito personal ya no depende tanto de nivel de inteligencia lógico-matemática como de las habilidades que el sujeto tenga para manejar contextos interpersonales.
Si esto es así, y parece serlo a la luz de los datos tanto empíricos como fenomenológicos, la consecuencia es clara: hemos de educar a las futuras generaciones en habilidades como la empatía, la resolución de conflictos interpersonales, el manejo de sus sentimientos y emociones, el control de la ansiedad, la toma de perspectiva y estrategias comunicativas, ya que les estaremos preparando para el éxito, entendido éste como un elemento que contribuye a una mayor calidad de vida.
Según Bisquerra (1999) la educación emocional tiene como objetivo último potenciar el bienestar social y personal, a través de un proceso educativo continuo y permanente que aúne el crecimiento emocional y el cognitivo, porque ambos son necesarios para el desarrollo de la personalidad integral.
De acuerdo con este autor, la educación emocional facilita actitudes positivas ante la vida, permite el desarrollo de habilidades sociales, estimula la empatía, favorece actitudes y valores para afrontar conflictos, fracasos y frustraciones y, en definitiva, ayuda a saber estar, colaborar y generar climas de bienestar social.
APRENDIZAJE EN EL AULA: RELACIONES INTERPERSONALES
La educación es un proceso de relación, ya que implica la transmisión de conocimientos y de valores entre las personas, por ello el tema de las relaciones interpersonales en la escuela ha sido uno de los que ha ocupado mayor atención en el campo de la psicología de la educación y de la psicología social, ya que los resultados dependerán de estas relaciones y de las características de la interacción entre quien enseña y quien aprende.
La bondad o no de las relaciones interpersonales en la educación depende de muchos factores que podemos aglutinar en tres grandes variables: el contexto en el que se desarrollan, la conducta relacional de los participantes y la diferente concepción que en cada etapa se  ha tenido de la educación.

El aula como contexto de aprendizaje

El aula es el contexto donde se lleva a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje, es un escenario interactivo en el que el maestro y alumno ejercen su actividad, teniendo como objetivo los mismos fines y la dinámica social que se produce en el aula como resultado de la interacción origina una serie de características determinantes del aprendizaje que depende de la estructura de participación, fundamentalmente del alumno y de la estructura académica y su organización.
Maestros y alumnos se ven inmersos en un rico contexto psicológico y social, del que los participantes, los fines que se proponen y el modo en el que se interpretan la situación interactiva que se produce, deriva de la relación entre los factores físicos, sociales y psicológicos que están presentes.
Así pues, el aprendizaje en el aula se configura como un proceso intrínsecamente mediado y al mismo tiempo constructivo, cultural y comunicativo, resultado de un entramado de relaciones y pautas de interacción personal que  por ello permite la configuración de un espacio comunicativo ajustado a una serie de reglas que facilitan la comunicación la consecución de los objetivos.
La enseñanza se entenderá como el conjunto de actividades en las que maestros y alumnos comparten parcelas cada vez más amplias de conocimientos respecto a los contenidos del currículo; si ambos interlocutores no llegan a establecer en el aula un sistema conceptual y terminológico, no será posible la comunicación y como consecuencia tampoco el aprendizaje. Esto se llama interactividad, que se define como la articulación de las actuaciones del profesor y de los alumnos que tienen lugar en el marco real de la enseñanza y giran en torno a una tarea o un contenido de aprendizaje determinado. 
La conducta del profesor eficaz en el aula

El profesor es el encargado más directo e inmediato de apoyar promover el aprendizaje de los alumnos. Desde los primeros pasos de la psicología de la educación se han dado distintos puntos de vista sobre cómo debe actuar el educador en el aula, así, unas veces se le ha considerado como el encargado de repartir o suministrar conocimientos, mientras que actualmente se le ve, sobre todo, como un mediador en la construcción de significados que el aprendiz debe llevar a cabo.
Se considera competente y eficaz al profesor que consigue que sus alumnos alcancen los objetivos educativos, aunque esta eficacia depende del marco conceptual en el que nos situemos.

Paradigmas explicativos de la eficacia docente:

Paradigma presagio-producto:
Al principio, la eficacia educativa se hacía depender de los rasgos de personalidad que caracterizan a un buen profesor, obtenidos de las valoraciones y estimaciones intuitivas hechas por alumnos y expertos y se investigaba sobre cuáles son las características ideales: la capacidad de autocontrol, la aptitud pedagógica, el interés por la materia y los alumnos, la cooperación, la atracción, la estabilidad emocional, el liderazgo, la atracción e incluso la apariencia física. Todos estos rasgos se agrupan en torno a dos polos: el afectivo-emocional y el intelectual-directivo en un contexto de enseñanza tradicional, pero no se demostró que los profesores que poseen estas cualidades referidas sean más eficaces. Este primer referente de la eficacia docente se conoce como paradigma predicción-producto, pues conociendo previamente las características de la personalidad del profesor, podemos predecir o presagiar el grado de rendimiento de los alumnos. Se trata de un modelo que no tiene en cuenta la interacción profesor- alumno ni la influencia del contexto en el que se desarrolla la actividad docente.
Paradigma de los métodos de enseñanza
En un segundo estadio se puso a los métodos de enseñanza y se vio que mediante la utilización de un método u otro podrían obtenerse resultados diferentes y la cuestión se centraba en definir y comprobar el método más eficaz.
Pronto se vio que ningún método es universalmente valido por sí mismo, sino que otros factores que atañen al alumno, al maestro o al contexto educativo intervienen influyendo positiva o negativamente en la eficacia de cualquier método.
Paradigma proceso-producto

Este paradigma surge del análisis de la relación entre la conducta docente del profesor y el resultado o producto final obtenido, es decir el rendimiento de los alumnos. Los estudios llevados a cabo no se habían desarrollado suficientemente hasta los años 50 y 60 en los que el interés se centro en identificar patrones estables de comportamiento llamados estilos de enseñanza o dimensiones del clima del aula y fue entonces cuando la investigación proceso-producto se generalizó. De modo que la situación va a cambiar a partir de ahora con autores como Dunkin y Biddle, Flanders, Bennett…que se dan cuenta de que el conocimiento de las conductas que proporcionan mejores resultados académicos permite elaborar programas de modificación de esas conductas y adecuarlas así a las exigencias educativas. Esto requiere un conocimiento más profundo de la interacción profesor- alumno y de lo que ocurre en las aulas, mediante procedimientos de observación sistemática.
Los autores mencionados describen como conductas del profesor más eficaces para el proceso educativo las siguientes:
-Comienzo de la clase refiriéndose y analizando los requisitos necesarios para el aprendizaje;
-Planteamientos de objetivos;
-Exposición de los conocimientos de forma clara y ajustada al ritmo de los alumnos;
-Prestar ayuda al alumno para la comprensión de los contenidos;
-Flexibilidad en la utilización de diferentes métodos instruccionales;
-Revisión frecuente y sistemática del trabajo realizado por los alumnos;
-Establecimiento de un ritmo de trabajo adecuado a la capacidad e los alumnos;
-Los alumnos aprenden más en aquellas clases en las que el profesor conduce y supervisa su trabajo;
-El rendimiento es mayor cuando existe un cierto grado de repetición en la exposición de los contenidos;
-Debe darse a los estudiantes el tiempo suficiente para asimilar la nueva información;
-Las respuestas correctas deben ser reconocidas como tales;

– En las respuestas incorrectas, el profesor dará las claves;

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